jueves, 24 de noviembre de 2011

De Radio y Ulna, Tibia y fíbula

Y lloré, lloré, lloré, aunque no me di cuenta que tenia ganas de llorar hasta que la novela me hizo llorar, y pensaba que no era un libro como para llorar pero las lagrimas me caían y caían y no paraban de caer, eran lagrimas subnormales, rebeldes, extrañas, no se acumulaban en los ojos, caían directamente y no quería llorar pero caían, así que lloré un rato y luego se me paso.
Recapitulando, a pesar de los disgustos fue en general un buen día ya pesar de las cosas que aparentemente he estado sintiendo últimamente estoy feliz. Le agradezco al tatita me haya dado la capacidad de encontrarle a todo el lado bueno y de quedarme con el lado bueno.
Y bueno del día me ha quedado que puedo controlar mi ira, que no importa si la cantidad de materia parece abrumadora yo me la puedo y que el radio va lateral para que se escuche y la tibia va ventral para que no se enfríe.

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